adoración mujerzuela
Ahora, en este desayuno me di cuenta que sus ojos me miraban como esa vez en el cuarto , tan solo que ahora no estaba asustado sino que su sonrisa era placida y calida y me di cuenta que el extrano calor que yo habÃa sentido la ultima noche provenÃa del esfuerzo mental que yo hacia por no admitir ese recuerdo en mi mente modelo que te follen. Yo no me creÃa lo que me acababa de pasar y me puse a pensarlo y mi polla se puso otra vez con ganas de guerra, dura como las piedras
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